Mostrando entradas con la etiqueta amar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amar. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de marzo de 2012

No es preciso.

No es preciso que des explicaciones
no hay para qué perder más tiempo
escuchando que pones por razones
lo que es tu desamor y tu pretexto.

Se es o no se es, así de simple,
se quiere o no se quiere, eso es todo,
está por demás que intentes repetirme
que no me quieres ya, de muchos modos.

Tal vez tengas mil formas de decirlo,
pero no es menester que digas nada,
cuando no hay amor ni hay cariño
están de sobra todas las palabras...

Y no busques disculpas ni culpables,
ponle freno a tu audacia en tus decires,
porque no has de encontrar con qué inculparme
de tu falta de amor y tus mentires...

Es absurdo buscar algún defecto,
una falla en mi modo de adorarte,
si tu amor se acabó, eso lo acepto,
pero no te perdono desvirtuarme.

No hables de mi amor, no sabes nada,
eso es algo especial que desconoces
si no sabes amar, lo mejor es que te vayas
de prisa, sin hablar y sin reproches... 

domingo, 4 de marzo de 2012

Carta de Dios para ti. "Confíame a aquéllos que amas".

"Conozco tu corazón y sé cuánto amas a aquéllos de tu círculo íntimo. Yo soy tu Creador y el Dador de toda buena dádiva. Te he obsequiado a aquéllos que amas para que compartan su vida contigo. Hijo mío, debes recordar que tus seres queridos en definitiva me pertenecen; no son tuyos. No te he permitido establecer esas relaciones tan especiales para romperte el corazón o para controlarte a través del temor al futuro. Como lo hizo Abraham con su único hijo, Isaac, necesito que abras tu corazón y me devuelvas a aquéllos que amas. Confíame toda preocupación con respecto a ellos. Coloca tu mano en la mía y Yo prometo que te acompañaré (y también a aquéllos que amas) a través de todas las circunstancias que la vida pueda traer".

... Los que confían en el Señor son como el Monte de Sión, que jamás será conmovido, que permanecerá para siempre... 

Hace muchos meses, después de dejar nuevamente mi casa para continuar con "el sueño", dudando de si realmente valía la pena sacrificar lo más preciado que hasta ahora tengo -mi familia-, me topé con el textito con el que inicio esta publicación... Me ayudó mucho... Me ayudó porque entendí que los tiempos de Dios en nuestra vida son siempre perfectos, no llegan antes ni después, llegan cuando deben llegar. Entendí que uno no puede vivir con el temor permanente que genera la idea de que, en algún momento, un ser querido puede faltar; pero lo mejor de todo es que, más allá de entenderlo, encontré consuelo y paz al saber que Dios cuida -con especial atención- de cada ser amado... 

Es inevitable y necesario levantar el vuelo, pero es maravilloso saber que puedes ir a dormirte en paz, tranquilo, porque Dios, el que todo lo puede, el que va más allá de todo entendimiento humano, tiene cuidado de ti y de esas personas que tanto amas...*


sábado, 3 de marzo de 2012

Para qué me engaño


Estando en la tranquilidad de un hogar que no era el mío, en la comodidad de un sillón que me resultaba ajeno, llegó a mi ser la necesidad de escribir...  Escribir para vaciar el corazón, porque éste ya no se sentía capaz de acumular más. Escribir porque es más fácil plasmarlo todo en una hoja que gritarlo a los cuatro vientos. Escribir porque el alma descansa, la presión baja y después del desahogo, uno es capaz de continuar el camino. He aquí el resultado, mi remanso, que lleva por nombre "Para qué me engaño". 



Que la vida entera podría perder tratando de fingir
Ocultando una verdad, el sentimiento…
Que tal vez a muchos logre seducir
Con la majestuosa idea de que vivir ya no es tormento…

Que sonrisas podría dibujar en mi rostro
Que lágrimas mis ojos jamás han de tocar
Que iré airosa ante la vida, avante, resiliente
Que piense y vea la gente lo que quiera, qué más da.

Pues en el fondo yo guardo mi tristeza
Y cada anochecer me viene a recordar
Que no eres para mí, alzaste el vuelo
Dejándome indefensa y no regresarás…

No sé dónde andarás, pero te siento
Mantengo muy fresca tu memoria
Me aferro con el alma toda
Y procuro no llorar, sigo fingiendo.

Mi corazón, hoy hice gran memoria
Refrendo que tú me enamoraste
Develaste tu alma, toda, toda
Y me hiciste de ti sutil amante.