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domingo, 22 de abril de 2012

Con tu nombre y apellido. Para ti










TE ME OLVIDAS

No sé por qué te me olvidas,
Te me vas del pensamiento,
Cuando sé que tú mitigas
En mí todos los tormentos.

No sé por qué te me olvidas
Cuando me siento feliz,
Si contigo compartía
Mi alegría, mi reír.

Te me olvidas para todo,
Si estoy despierta o si duermo,
Cuando sonrío, cuando lloro,
Para nada te recuerdo.

No sé por qué te me olvidas,
Tal vez porque mi alma siente,
Que no te importa mi vida,
Que no te importó, de siempre.

Ya te me estás olvidando
Para muchas, muchas cosas,
Te olvido si estoy bailando,
Te olvido cuando estoy sola.

Es por eso que hoy mi boca
Te dice muy complacida:
Tu recuerdo se me opaca,
Te me olvidas, te me olvidas. 



AL MARGEN
  
Estoy viviendo al margen de tu vida,
Si es que vivir pudiéramos llamarle
A pasar con el alma siempre herida
Sin poder hacer nada por curarle.

Estoy viviendo al margen de tu vida
Y miro desde lejos tu ir y venir,
Sé tus nuevos amores,  ilusiones fallidas
Que a la legua se mira que te han hecho sufrir.

No le pregunto a nadie lo que contigo pasa,
Mi limito a mirarte y eso es suficiente,
Para que me dé cuenta que en el fondo de tu alma
No existen ilusiones que tu vivir alienten.

Yo conozco tus ojos cuando miran felices,
Sé el ritmo de tu paso cuando estás satisfecho,
Si te colma el placer tus labios sonríen
Y cuando estás a gusto, se trasluce en tu cuerpo.

Estoy viviendo al margen de tu vida
Y un tiempo quise que esto te doliera
Pero hoy, que adivino tu alma adolorida,
Quiero olvidar rencores y aligerar tu pena.

Quisiera que perdieras un poco de tu orgullo
Y que me platicaras de tu ilusión perdida,
¡Yo te daría mis sueños!, que siempre fueron tuyos,
Y seguiría viviendo siempre al margen de tu vida.






sábado, 3 de marzo de 2012

Escribo porque...



Escribo porque en mi alma
No caben más sentimientos
Siente haber llegado a tope
Y necesita renuevo.

Escribo porque mi mente
Se encuentra ya rebosante,
Llena, aturdida, loca,
Y encuentra “al ecribir”, placer absurdo, sumo, delirante.

Escribo porque mis oídos parecen estar tapados
Escribo porque mis ojos hace tiempo que no ven
Escribo porque mi boca está muda, se ha sellado,
Escribo porque aunque toque, ya no siento, yo lo sé.

Escribo porque necesito descanso
Escribo porque mi cuerpo, todo, implora renacer
Escribo porque sólo así siento que avanzo
Aunque el camino sea incierto, al menos sigo, algo he de hacer.

Escribo porque desde hace un tiempo perdí la calma
Escribo porque intempestiva llegó la pena a mi habitación
Y se coló en mis sábanas, inoportuna
Y echó raíces en mi corazón. 

Para qué me engaño


Estando en la tranquilidad de un hogar que no era el mío, en la comodidad de un sillón que me resultaba ajeno, llegó a mi ser la necesidad de escribir...  Escribir para vaciar el corazón, porque éste ya no se sentía capaz de acumular más. Escribir porque es más fácil plasmarlo todo en una hoja que gritarlo a los cuatro vientos. Escribir porque el alma descansa, la presión baja y después del desahogo, uno es capaz de continuar el camino. He aquí el resultado, mi remanso, que lleva por nombre "Para qué me engaño". 



Que la vida entera podría perder tratando de fingir
Ocultando una verdad, el sentimiento…
Que tal vez a muchos logre seducir
Con la majestuosa idea de que vivir ya no es tormento…

Que sonrisas podría dibujar en mi rostro
Que lágrimas mis ojos jamás han de tocar
Que iré airosa ante la vida, avante, resiliente
Que piense y vea la gente lo que quiera, qué más da.

Pues en el fondo yo guardo mi tristeza
Y cada anochecer me viene a recordar
Que no eres para mí, alzaste el vuelo
Dejándome indefensa y no regresarás…

No sé dónde andarás, pero te siento
Mantengo muy fresca tu memoria
Me aferro con el alma toda
Y procuro no llorar, sigo fingiendo.

Mi corazón, hoy hice gran memoria
Refrendo que tú me enamoraste
Develaste tu alma, toda, toda
Y me hiciste de ti sutil amante.