domingo, 22 de abril de 2012

Cansancio



     
     .....Después de tantas veces de lo mismo, de jurarme una y otra vez que ahora sí era la definitiva, que ahora sí iba a dejarte atrás, de armarme de valor por sólo unos instantes, creo que llegó el justo momento en el que, así como todo conoció inicio, conozca también final...

     Te preguntarás qué es lo que hará de este esfuerzo el efectivo, el que por fin me saque del círculo vicioso en el que me encuentro. A esto yo sólo puedo responderte que, por primera vez desde que siento por ti un amor tan profundo, hoy me reconozco burlada y decepcionada, pero, más que eso, me siento cansada.

     Sí, mi ser se encuentra agotado, sin ganas de seguir alimentando una quimera, sin el propósito de avanzar en un camino de ilusiones, porque ha entendido que todo ser humano necesita de realidades para vivir... Hoy ya no encuentro de dónde agarrarme para multiplicar mi fuerza, porque dejaron de bastarme tus palabras, tus falsas promesas, tus altibajos, tus inconstancias... Porque finalmente abrí los ojos y, más que entender, acepté que la vida misma podría irse de mis manos esperando -sin respuesta- a que te decidas, a que te muestres valiente, a que elijas caminar junto a mí... 

     Justificaciones, muchas. Excusas, aún más. Pero la realidad es que el amor genuino no conoce límites, no acepta barreras, no sabe de imposibles... Jamás hablaré por ti ni trataré de descifrar tus motivos, no jugaré a ser la adivina que dé sentido a tus más profundos pensamientos, no caeré en el juego de repasar una y mil veces eso que en algún momento dijiste y sentí tan real... Sólo actuaré por y para mí y avanzaré en mi vida porque así lo quiero y porque es para lo único que me siento fuerte.

     Mi corazón lo siente todo por ti, todavía, pero el resto de mi ser me pide a gritos que abandone esta lucha que no habré de ganar... Y así lo haré, porque ya no creo aguantar un intento más, porque me siento en penumbra, nublada y a punto de desfallecer... 



Estoy cansada de quererte tanto
Estoy cansada de sufrir por ti,
Estoy cansada de vivir llorando
Y estoy cansada de ya no vivir.

Estoy cansada ya de tus desdenes,
Estoy cansada ya de tus mentiras,
Ya me tienen cansada tus vaivenes
Y me cansé de no vivir la vida.

Estoy cansada de esta larga espera
Y estoy cansada de mirarte pasar
Y me ha cansado ya tanta quimera
Y me cansa el esfuerzo de quererte olvidar.

Me cansan las preguntas que me he hecho
Cuando quiero saber si sanaré
De este terrible mal que yo padezco,
De esta calamidad de tu querer.

Me cansa y me atormenta la gran farsa
Con que oculto mi amor, mi llanto
Cansada, muy cansada está mi alma
Mi vida está colmada de cansancio.



México lindo: una quimera


    
     … ¡Y ojalá que reflexiones a quién andas defendiendo, si a los pobres de tu patria o a los dueños del dinero; a mi tierra que es tu tierra o al señor del extranjero, a los que hacemos la vida o a los que roban al pueblo!

     He decidido iniciar este escrito con una frase de una poesía que a mi parecer, refleja totalmente la situación actual de “nuestro” México; ése que más que nunca está inmerso en una confusión total. 

     Hasta hace unos meses, cuando algún profesor, amigo o familiar me preguntaban que si me sentía orgullosa de ser mexicana, sin detenerme a pensarlo mi respuesta era un sonoro y seguro “sí”… Hoy no creo poder contestar de la misma manera.

     ¿De qué se supone que debo sentirme orgullosa? ¿De las matanzas y balaceras diarias que se sufren en los estados del sur? ¿De tener al hombre más rico del mundo? ¿De ser los número uno en obesidad? ¿De no ser capaces al menos de llegar al tan “anhelado” quinto partido en el mundial? O tal vez merezco y debo sentirme orgullosa por la falta de democracia en “nuestro” querido México, que se refleja hasta en los salones de clase; o quizá tengo que sentirme dichosa por ser de un país donde pase lo que pase, los siempre “optimistas” mexicanos, a pesar de perder una y otra vez, siguen encontrando el lado amable o positivo de las cosas… Y a veces, muy a veces me pregunto: ¿de verdad es “optimismo” la palabra adecuada, o es únicamente un error más y el vocablo preciso que deberíamos emplear sería “pendejismo”?...

     Quisiera en este momento emplear cifras, datos exactos, pero no los tengo; cuento únicamente con 21 años de edad y un espíritu cuya visión “crítica”, es relativamente nueva… Cuento únicamente con un ser que acaba de despertar de ese sueño en el que todo era bueno, no perfecto pero sí perfectible, donde la gente mala no existía… Ahora se ha empezado a gestar en mí una individua que ya no piensa que toda elección de sus padres es la adecuada, que ya no compra “sentires” ajenos… Y ese despertar sí que ha dolido.

     En pleno 2012, tenemos por mandatarios a un cúmulo de ignorantes que conocen y tienen 1 amor: al dinero. Nuestros maestros (al menos la mayoría) son individuos grilleros, frustrados, que ven en su calidad de “superiores” la oportunidad perfecta para deformar individuos; en las corporaciones de policías y tránsitos hemos agrupado a los más corruptos y patanes; en el seno familiar encontramos a un padre y una madre inmaduros, egoístas, alcohólicos, drogadictos, con un criterio tan pequeño, que siguen enseñando a sus hijos que México, “nuestro México”, es el mejor.

     Y así la lista podría continuar, y entonces un “buen mexicano”, uno de ésos que sobran y ya hasta estorban, como en un intento de rescatar a su país, diría: “no se vale, evidentemente siempre será más sencillo hablar de cosas malas que de cosas buenas”; y ¿qué creen?, yo sólo le respondería que lo siento, que al menos en este ejemplo eso sí aplica… Es más, ¡los reto! Tomémonos un minuto para pensar  en las cosas buenas de “nuestro” México… ¿Listo? Apuesto a que todo se resume en bellezas naturales, gente cálida y bondadosa, riqueza cultural, gran gastronomía… ¿Y luego? ¿Apoco es todo lo que se ha logrado a 200 años de independencia y 100 de revolución?

     Considero que ya es suficiente de las “maravillosas” inyecciones cargadas de mensajes bonitos que nos llevan a pensar que por ser mexicanos somos especiales… ¡Es una mentira! No, no somos especiales; somos iguales a los chinos, a los franceses, italianos, americanos… No somos una raza privilegiada, ni nos hace superiores ser tan luchones -o tercos- cuando esa lucha y persistencia jamás rinden fruto.

     No es cierto que estamos mejorando, que este sexenio ha sido tiempo de avance. Mentira total la que nos dicta que la guerra contra “el narco” la estamos ganando nosotros… ¡No hay tal! No hay avance, sólo retroceso; no hay riqueza, los pobres son cada vez más; no hay trabajo ni dinero, ni nivel académico… ¿Y saben qué es lo peor? Que no hay hambre por cambiar, porque “somos” así: conformistas en lo que implica esfuerzo, “valedores” en lo que sí importa… Pendejos y cerrados, para acabar pronto.

     Estamos tan perdidos, que para nosotros, los “chingones” mexicanos sólo nos está permitido soñar y ver cómo los individuos de otros países hacen de ese sueño una realidad. ¡Ah, pero eso sí! Nos encanta denostar a los guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, porque nos consideramos mejores que ellos y, ¡sorpresa!, “hasta” ellos nos están superando.

     ¿Identidad mexicana? No hay tal. O tal vez sí, pues en el 2010, para el mundo entero México es sinónimo de corrupción, violencia, muerte, pobreza, hambre, etc.

     ¿Qué pretenden nuestros gobernantes al hablar de identidad? Y peor aún, ¿qué pretendemos nosotros al creer que esa identidad existe?

     Estamos tan desorientados que hoy vemos como héroes a quienes según en su papel de “revolucionarios” e “insurgentes” se joden al otro; a quienes son fuertes y no muestran debilidad al ver a un hermano necesitado…

     Sé que sería una utopía pensar en que de la noche a la mañana “nuestro” México (que es de Estados Unidos) puede tornarse distinto, pero sé también que la “formulita” mágica que necesitamos se llama “cambio total”; pero que sea radical, que tenga intenciones de lograr un mejor país.

     … Lo siento, pero si con lo siguiente me tachan de retrógrada y mocha, juro que me voy a aguantar: los reto a todos a cambiar desde dentro, desde el espíritu. Nuestro país está urgido de tener “algo” en qué creer; no es cuestión de religión, sino de unión y fe. Ha quedado comprobado que eso de la “mente abierta” no es para nuestro país… Así es que, de verdad, yo los reto a retomar principios del pasado, donde los valores eran reales, no un juguete; donde no existía tanta tolerancia, misma que hoy nos tiene así, pues pensamos que “un poquito más” no afecta. Reto a mi México “lindo y querido” a dejar de sentir autocompasión, invito a algún individuo que de corazón tenga ganas de mejorar al país, a que se aviente por el poder…

     ¿Qué más podemos perder que no hayamos perdido ya?

     Yo, desde mi ser, cambiaré, porque ya no quiero que sea un sueño, sino una realidad… “México, te estás muriendo y nos estamos muriendo contigo”… Pero aún conservo un “algo” que me indica que estamos en tiempo… “Porque México es eterno, porque nunca morirá, para eso estamos nosotros, los que añoramos libertad”.
     

Para mí


     Un palpitar se agolpa vibrante dentro de un cuerpo, la sangre caliente propia de un costeño recorre incesante las venas, la esencia misma está inquieta, el corazón revolotea, todo el ser ha cambiado su estado de pasividad y se ha encendido, está alerta… 

     Después de tanto y tan poco, después de haber dicho y oído mucho y a la vez nada, la posibilidad de contar con una respuesta real, genuina, cargada de cambio y esperanza ha irrumpido de golpe a mi mente y a mi corazón… Hoy mi parte material vislumbra –aunque tenues- chispazos de un mañana distinto; hoy, mi parte espiritual me grita, una vez más, que se puede, que no deje de soñar, que no baje los ojos al suelo… Que crea, que crea.

     … Si hay algo que disfruto -por sobre todas las cosas- de mi vida académica, es la oportunidad de encontrarle sentido a lo que se me comparte en el aula; es la oportunidad de lograr establecer vínculos entre el discurso –aparentemente solo teórico- de mis profesores y mi vida real; es la oportunidad de descubrir que aquello que parecieran ser palabras al aire me resulta significativo, familiar… 


     Un exhorto tanto racional como emotivo a actuar, a no quedarme impávida (pero no por valentía, sino por mero desinterés o hasta valemadrismo), a no permanecer más tiempo pasmada, en quietud…

     No quiero ahondar más en explicaciones, solo diré “gracias”… Gracias a Dios por la oportunidad maravillosa de sentirme viva, de sentir y creer que puedo hacer algo para que la situación se torne distinta (para bien), gracias porque a pesar de que en ciertos momentos he llegado a contagiarme de la indiferencia que reina a nuestra sociedad, hoy de nuevo sentí que regresó esa Carla Argentina que cree, que actúa, que se apasiona por conseguir sus metas…

     Y como realmente estoy convencida de que hoy de nuevo se encendió en mí esa llama que, bien sé, no permitirá ser apagada con gotitas de agua, con cualquier viento… Me atrevo a hacer un compromiso: prometo, me prometo aterrizar muchas de las ideas que he venido albergando en mi mente por varios meses… Hoy refrendo mi compromiso conmigo… Voy a actuar… Nos vemos pronto.

     

Hopelessly devoted to you


  Escuchando una canción que hice mía desde hace algunos meses, viene el recuerdo casi perfecto de un gran día contigo. Se agolpan en mi mente las imágenes, se cuelan en mi corazón las emociones.

     Con tanto que he dicho en todo este tiempo, me empieza a resultar complicado dar sentido lógico a lo que siento, a lo que me pasa y es que cada empiezo a creer –un poco más- que las palabras están por agotarse y que, en cambio, lo que queda y se desborda son las emociones… Ésas que se transmiten a través de una mirada, una sonrisa, un toque directo del alma, una caricia de corazón a corazón. Ésas que lo sobrepasan todo, que lo renuevan todo, que lo trastornan todo. Ésas que hacen reír, cantar; ésas que el espíritu es incapaz de controlar y ocultar porque, de guardarse, pudiesen llegar a explotar.

     Yo sí estoy “irremediablemente enamorada de ti”… Me lo dice cada amanecer en el que me sorprendo recibiendo al nuevo día con una sonrisa; me lo indica el estremecimiento que me recorre toda cuando estamos juntos, lo compruebo cuando miro la hora y caigo en la cuenta de que el tiempo pasó sin haber sido sentido; lo refrendo cuando entiendo que jamás me había sentido así.

     “Hopelessly devoted to you”…

     Del amigo, del guerrero, del hombre… De tu perfume, de tu forma de pensar y ver las cosas, de tu muy engañosa talla de camisa, de tus brazos “peludos” que te resistes a depilar, de tu piel “pálida” a la que le caería bien un bronceado. De la manera en la que te expresas de la gente, de lo que has logrado con todo y los muchos obstáculos que has encontrado en el camino.

     De tus contrastantes facetas y personalidades, del hombre que aún ríe, bromea… Del hombre que pide tortillas cada vez que va a comer, que evita los lácteos porque dice que cada lácteo menos es un día más.

     Del hombre rudo y duro en apariencia, que es en el interior casi tan frágil como un cristal.

     Eres el hombre que, estando cerca o lejos, permanece, se encuentra presente. Eres quien me genera suspiros, sonrisas; quien me hace vibrar. 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Imágenes maravillosas.

Comparto con ustedes algunas imágenes... Forman parte de la colección de pinturas que mi abuelita (una artista natural) ha hecho en los años recientes. 

Entonces, la verdadera autora de esto es Dora David De Los Santos...









Ojalá las disfruten tanto como ella, tanto como todos los que hemos tenido el privilegio de deleitarnos frente a frente.

Protector solar.


Aquí una reflexión, de ésas que levantan el ánimo, que generan una sonrisa... Que dejan un buen sabor de boca .

martes, 6 de marzo de 2012

No es preciso.

No es preciso que des explicaciones
no hay para qué perder más tiempo
escuchando que pones por razones
lo que es tu desamor y tu pretexto.

Se es o no se es, así de simple,
se quiere o no se quiere, eso es todo,
está por demás que intentes repetirme
que no me quieres ya, de muchos modos.

Tal vez tengas mil formas de decirlo,
pero no es menester que digas nada,
cuando no hay amor ni hay cariño
están de sobra todas las palabras...

Y no busques disculpas ni culpables,
ponle freno a tu audacia en tus decires,
porque no has de encontrar con qué inculparme
de tu falta de amor y tus mentires...

Es absurdo buscar algún defecto,
una falla en mi modo de adorarte,
si tu amor se acabó, eso lo acepto,
pero no te perdono desvirtuarme.

No hables de mi amor, no sabes nada,
eso es algo especial que desconoces
si no sabes amar, lo mejor es que te vayas
de prisa, sin hablar y sin reproches...