.....Después de tantas veces de lo mismo, de jurarme una y otra vez que ahora sí era la definitiva, que ahora sí iba a dejarte atrás, de armarme de valor por sólo unos instantes, creo que llegó el justo momento en el que, así como todo conoció inicio, conozca también final...
Te preguntarás qué es lo que hará de este esfuerzo el efectivo, el que por fin me saque del círculo vicioso en el que me encuentro. A esto yo sólo puedo responderte que, por primera vez desde que siento por ti un amor tan profundo, hoy me reconozco burlada y decepcionada, pero, más que eso, me siento cansada.
Sí, mi ser se encuentra agotado, sin ganas de seguir alimentando una quimera, sin el propósito de avanzar en un camino de ilusiones, porque ha entendido que todo ser humano necesita de realidades para vivir... Hoy ya no encuentro de dónde agarrarme para multiplicar mi fuerza, porque dejaron de bastarme tus palabras, tus falsas promesas, tus altibajos, tus inconstancias... Porque finalmente abrí los ojos y, más que entender, acepté que la vida misma podría irse de mis manos esperando -sin respuesta- a que te decidas, a que te muestres valiente, a que elijas caminar junto a mí...
Justificaciones, muchas. Excusas, aún más. Pero la realidad es que el amor genuino no conoce límites, no acepta barreras, no sabe de imposibles... Jamás hablaré por ti ni trataré de descifrar tus motivos, no jugaré a ser la adivina que dé sentido a tus más profundos pensamientos, no caeré en el juego de repasar una y mil veces eso que en algún momento dijiste y sentí tan real... Sólo actuaré por y para mí y avanzaré en mi vida porque así lo quiero y porque es para lo único que me siento fuerte.
Mi corazón lo siente todo por ti, todavía, pero el resto de mi ser me pide a gritos que abandone esta lucha que no habré de ganar... Y así lo haré, porque ya no creo aguantar un intento más, porque me siento en penumbra, nublada y a punto de desfallecer...
… ¡Y ojalá que reflexiones a quién andas
defendiendo, si a los pobres de tu patria o a los dueños del dinero; a mi
tierra que es tu tierra o al señor del extranjero, a los que hacemos la vida o
a los que roban al pueblo!
He decidido iniciar este escrito con una
frase de una poesía que a mi parecer, refleja totalmente la situación actual de
“nuestro” México; ése que más que nunca está inmerso en una confusión total.
Hasta hace unos meses, cuando algún
profesor, amigo o familiar me preguntaban que si me sentía orgullosa de ser
mexicana, sin detenerme a pensarlo mi respuesta era un sonoro y seguro “sí”…
Hoy no creo poder contestar de la misma manera.
¿De qué se supone que debo sentirme
orgullosa? ¿De las matanzas y balaceras diarias que se sufren en los estados
del sur? ¿De tener al hombre más rico del mundo? ¿De ser los número uno en
obesidad? ¿De no ser capaces al menos de llegar al tan “anhelado” quinto
partido en el mundial? O tal vez merezco y debo sentirme orgullosa por la falta
de democracia en “nuestro” querido México, que se refleja hasta en los salones
de clase; o quizá tengo que sentirme dichosa por ser de un país donde pase lo
que pase, los siempre “optimistas” mexicanos, a pesar de perder una y otra vez,
siguen encontrando el lado amable o positivo de las cosas… Y a veces, muy a
veces me pregunto: ¿de verdad es “optimismo” la palabra adecuada, o es
únicamente un error más y el vocablo preciso que deberíamos emplear sería
“pendejismo”?...
Quisiera en este momento emplear cifras, datos
exactos, pero no los tengo; cuento únicamente con 21 años de edad y un espíritu
cuya visión “crítica”, es relativamente nueva… Cuento únicamente con un ser que
acaba de despertar de ese sueño en el que todo era bueno, no perfecto pero sí
perfectible, donde la gente mala no existía… Ahora se ha empezado a gestar en
mí una individua que ya no piensa que toda elección de sus padres es la
adecuada, que ya no compra “sentires” ajenos… Y ese despertar sí que ha dolido.
En pleno 2012, tenemos por mandatarios a
un cúmulo de ignorantes que conocen y tienen 1 amor: al dinero. Nuestros maestros
(al menos la mayoría) son individuos grilleros, frustrados, que ven en su
calidad de “superiores” la oportunidad perfecta para deformar individuos; en
las corporaciones de policías y tránsitos hemos agrupado a los más corruptos y
patanes; en el seno familiar encontramos a un padre y una madre inmaduros, egoístas,
alcohólicos, drogadictos, con un criterio tan pequeño, que siguen enseñando a
sus hijos que México, “nuestro México”, es el mejor.
Y así la lista podría continuar, y
entonces un “buen mexicano”, uno de ésos que sobran y ya hasta estorban, como
en un intento de rescatar a su país, diría: “no se vale, evidentemente siempre
será más sencillo hablar de cosas malas que de cosas buenas”; y ¿qué creen?, yo
sólo le respondería que lo siento, que al menos en este ejemplo eso sí aplica… Es
más, ¡los reto! Tomémonos un minuto para pensar
en las cosas buenas de “nuestro” México… ¿Listo? Apuesto a que todo se
resume en bellezas naturales, gente cálida y bondadosa, riqueza cultural, gran
gastronomía… ¿Y luego? ¿Apoco es todo lo que se ha logrado a 200 años de
independencia y 100 de revolución?
Considero que ya es suficiente de las
“maravillosas” inyecciones cargadas de mensajes bonitos que nos llevan a pensar
que por ser mexicanos somos especiales… ¡Es una mentira! No, no somos
especiales; somos iguales a los chinos, a los franceses, italianos, americanos…
No somos una raza privilegiada, ni nos hace superiores ser tan luchones -o
tercos- cuando esa lucha y persistencia jamás rinden fruto.
No es cierto que estamos mejorando, que
este sexenio ha sido tiempo de avance. Mentira total la que nos dicta que la
guerra contra “el narco” la estamos ganando nosotros… ¡No hay tal! No hay
avance, sólo retroceso; no hay riqueza, los pobres son cada vez más; no hay
trabajo ni dinero, ni nivel académico… ¿Y saben qué es lo peor? Que no hay
hambre por cambiar, porque “somos” así: conformistas en lo que implica
esfuerzo, “valedores” en lo que sí importa… Pendejos y cerrados, para acabar
pronto.
Estamos tan perdidos, que para nosotros,
los “chingones” mexicanos sólo nos está permitido soñar y ver cómo los
individuos de otros países hacen de ese sueño una realidad. ¡Ah, pero eso sí!
Nos encanta denostar a los guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, porque nos
consideramos mejores que ellos y, ¡sorpresa!, “hasta” ellos nos están
superando.
¿Identidad mexicana? No hay tal. O tal vez
sí, pues en el 2010, para el mundo entero México es sinónimo de corrupción,
violencia, muerte, pobreza, hambre, etc.
¿Qué
pretenden nuestros gobernantes al hablar de identidad? Y peor aún, ¿qué
pretendemos nosotros al creer que esa identidad existe?
Estamos tan desorientados que hoy vemos
como héroes a quienes según en su papel de “revolucionarios” e “insurgentes” se
joden al otro; a quienes son fuertes y no muestran debilidad al ver a un
hermano necesitado…
Sé que sería una utopía pensar en que de
la noche a la mañana “nuestro” México (que es de Estados Unidos) puede tornarse
distinto, pero sé también que la “formulita” mágica que necesitamos se llama
“cambio total”; pero que sea radical, que tenga intenciones de lograr un mejor
país.
… Lo siento, pero si con lo siguiente me
tachan de retrógrada y mocha, juro que me voy a aguantar: los reto a todos a
cambiar desde dentro, desde el espíritu. Nuestro país está urgido de tener
“algo” en qué creer; no es cuestión de religión, sino de unión y fe. Ha quedado
comprobado que eso de la “mente abierta” no es para nuestro país… Así es que,
de verdad, yo los reto a retomar principios del pasado, donde los valores eran
reales, no un juguete; donde no existía tanta tolerancia, misma que hoy nos
tiene así, pues pensamos que “un poquito más” no afecta. Reto a mi México
“lindo y querido” a dejar de sentir autocompasión, invito a algún individuo que
de corazón tenga ganas de mejorar al país, a que se aviente por el poder…
¿Qué más podemos perder que no hayamos
perdido ya?
Yo, desde mi ser, cambiaré, porque ya no
quiero que sea un sueño, sino una realidad… “México, te estás muriendo y nos
estamos muriendo contigo”… Pero aún conservo un “algo” que me indica que
estamos en tiempo… “Porque México es eterno, porque nunca morirá, para eso
estamos nosotros, los que añoramos libertad”.
Un
palpitar se agolpa vibrante dentro de un cuerpo, la sangre caliente propia de
un costeño recorre incesante las venas, la esencia misma está inquieta, el
corazón revolotea, todo el ser ha cambiado su estado de pasividad y se ha
encendido, está alerta…
Después de tanto y tan poco, después de haber dicho y
oído mucho y a la vez nada, la posibilidad de contar con una respuesta real,
genuina, cargada de cambio y esperanza ha irrumpido de golpe a mi mente y a mi
corazón… Hoy mi parte material vislumbra –aunque tenues- chispazos de un mañana
distinto; hoy, mi parte espiritual me grita, una vez más, que se puede, que no
deje de soñar, que no baje los ojos al suelo… Que crea, que crea.
… Si hay
algo que disfruto -por sobre todas las cosas- de mi vida académica, es la
oportunidad de encontrarle sentido a lo que se me comparte en el aula; es la
oportunidad de lograr establecer vínculos entre el discurso –aparentemente solo
teórico- de mis profesores y mi vida real; es la oportunidad de descubrir que
aquello que parecieran ser palabras al aire me resulta significativo, familiar…
Un exhorto tanto racional como emotivo a actuar, a no quedarme impávida (pero
no por valentía, sino por mero desinterés o hasta valemadrismo), a no
permanecer más tiempo pasmada, en quietud…
No quiero
ahondar más en explicaciones, solo diré “gracias”… Gracias a Dios por la
oportunidad maravillosa de sentirme viva, de sentir y creer que puedo hacer
algo para que la situación se torne distinta (para bien), gracias porque a
pesar de que en ciertos momentos he llegado a contagiarme de la indiferencia
que reina a nuestra sociedad, hoy de nuevo sentí que regresó esa Carla
Argentina que cree, que actúa, que se apasiona por conseguir sus metas…
Y como
realmente estoy convencida de que hoy de nuevo se encendió en mí esa llama que,
bien sé, no permitirá ser apagada con gotitas de agua, con cualquier viento… Me
atrevo a hacer un compromiso: prometo, me prometo aterrizar muchas de las ideas
que he venido albergando en mi mente por varios meses… Hoy refrendo mi
compromiso conmigo… Voy a actuar… Nos vemos pronto.
Escuchando una canción que hice mía desde
hace algunos meses, viene el recuerdo casi perfecto de un gran día contigo. Se
agolpan en mi mente las imágenes, se cuelan en mi corazón las emociones.
Con tanto que he dicho en todo este
tiempo, me empieza a resultar complicado dar sentido lógico a lo que siento, a
lo que me pasa y es que cada empiezo a creer –un poco más- que las palabras
están por agotarse y que, en cambio, lo que queda y se desborda son las
emociones… Ésas que se transmiten a través de una mirada, una sonrisa, un toque
directo del alma, una caricia de corazón a corazón. Ésas que lo sobrepasan
todo, que lo renuevan todo, que lo trastornan todo. Ésas que hacen reír,
cantar; ésas que el espíritu es incapaz de controlar y ocultar porque, de
guardarse, pudiesen llegar a explotar.
Yo sí estoy “irremediablemente enamorada
de ti”… Me lo dice cada amanecer en el que me sorprendo recibiendo al nuevo día
con una sonrisa; me lo indica el estremecimiento que me recorre toda cuando
estamos juntos, lo compruebo cuando miro la hora y caigo en la cuenta de que el
tiempo pasó sin haber sido sentido; lo refrendo cuando entiendo que jamás me
había sentido así.
“Hopelessly devoted to you”…
Del
amigo, del guerrero, del hombre… De tu perfume, de tu forma de pensar y ver las
cosas, de tu muy engañosa talla de camisa, de tus brazos “peludos” que te
resistes a depilar, de tu piel “pálida” a la que le caería bien un bronceado.
De la manera en la que te expresas de la gente, de lo que has logrado con todo
y los muchos obstáculos que has encontrado en el camino.
De tus contrastantes facetas y
personalidades, del hombre que aún ríe, bromea… Del hombre que pide tortillas
cada vez que va a comer, que evita los lácteos porque dice que cada lácteo
menos es un día más.
Del hombre rudo y duro en apariencia, que
es en el interior casi tan frágil como un cristal.
Eres el hombre que, estando cerca o lejos,
permanece, se encuentra presente. Eres quien me genera suspiros, sonrisas;
quien me hace vibrar.
Comparto con ustedes algunas imágenes... Forman parte de la colección de pinturas que mi abuelita (una artista natural) ha hecho en los años recientes.
Entonces, la verdadera autora de esto es Dora David De Los Santos...
Ojalá las disfruten tanto como ella, tanto como todos los que hemos tenido el privilegio de deleitarnos frente a frente.